Aprende composición fotográfica: el punto

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Si has asimilado la técnica fotográfica hasta el punto de que ya no es una limitación a la hora de capturar imágenes, o si te gusta hacer fotos sin pararte a pensar en los aspectos más cuantitativos (tiempo de exposición, apertura de diafragma, sensibilidad, etc.) es hora de que comiences a atender a un aspecto crucial que puede cambiar por completo el aspecto de tus capturas. Hablo de la composición, claro.

Aquí comienza una nueva serie de entradas que van a tratar de explicarte los distintos elementos y decisiones que harán que tus fotografías cuenten más de lo que podría parecer a simple vista.

A veces disparar un segundo antes o después o dar un paso más hacia un lado puede cambiar por completo el resultado de tu disparo, y eso es especialmente cierto en la Fotografía de calle, donde no tenemos control sobre lo que sucede ante nosotros.

Para tomar la decisión correcta tienes que saber qué puedes lograr con tus fotos, así que allá vamos.

Qué es un punto

Si pensamos en un punto probablemente venga a nuestra mente un círculo perfecto, quizás negro sobre fondo blanco y en el centro de nuestro campo visual. Esa es la imagen más obvia, la más “académica”.

Pero en realidad un punto es cualquier elemento de dimensiones limitadas que destaca del entorno. No hace falta que sea perfectamente circular, ni que se diferencie del fondo exclusivamente por su color, al fin y al cabo el contraste abarca muchos otros aspectos.

Fotografía © Josef Koudelka

Está claro que el pájaro de la foto de Koudelka no tiene la forma que esperamos de un punto, pero se recorta perfectamente del resto de elementos gracias a su tono más oscuro y podemos distinguir su forma, de manera que capta nuestra mirada por completo.

Así que al final un punto no es otra cosa que un sujeto (una persona, un objeto) que se distingue del resto de elementos del encuadre y que reclama nuestra atención.

Construir una fotografía en torno a un punto puede hacer que el espectador se pregunte por su relación con el espacio que ocupa y llegue a conclusiones (o no, lo que también puede ser un buen recurso para aumentar el interés de la imagen).

¿Qué hace una persona en semejante postura en una calle vacía?

Fotografía © Matt Stuart

Un punto también supone la oportunidad de mostrar algo de una forma en la que habitualmente no lo vemos y de esa manera podemos aumentar el atractivo puramente visual de la fotografía. Porque a veces basta cambiar el punto de vista o elegir el fondo adecuado para que algo que no tiene aspecto de punto se convierta en uno.

Dónde colocas el punto es importante

Cuando observamos nuestro entorno y queremos fijar nuestra vista en un determinado elemento, ya sea una persona o un objeto, lo colocamos en el centro de nuestro campo visual.

De la misma manera, cuando contemplamos una fotografía en la que hay un punto esperamos encontrarlo en el centro del encuadre. Una imagen compuesta de esa manera es previsible, y transmite una sensación con la que nos sentimos cómodos: vale, esta foto va de este elemento que ocupa el espacio donde espero encontrármelo.

Si por el contrario desplazamos el punto de su posición “natural” quien ve esa fotografía se va a cuestionar por qué no se encuentra donde espera. El motivo para esa ubicación inesperada tendrá que ser más evidente cuanto mayor es la distancia a la que se ha colocado el punto. Esa es una manera de llamar la atención no sólo sobre el sujeto, si no también sobre el espacio que ocupa, la dirección en la que se mueve o en la que mira.

Fotografía © Constantine Manos

Fíjate en la foto de Manos. Antes de nada, hay que decir que si bien no hay nada con aspecto de punto en ella podemos identificar la silueta de una mujer y un niño, eso hace que destaque sobre las demás formas y la convierte en el centro obvio de atención. Si no se sitúa justo en el centro del encuadre es, en este caso, para dejar espacio a otros elementos que equilibran la composición: parte de un logotipo y las otras sombras siguiendo la diagonal hacia la parte inferior derecha de la imagen.

De manera que el lugar del encuadre donde colocas el punto determina las sensaciones que va a transmitir, desde la familiaridad y estabilidad de un objeto colocado en el centro del campo de visión, a la extrañeza de que no esté allí y la consecuente pregunta de por qué lo mostramos de esa manera.

Cuando hay más de un punto

Tal y como te decía arriba, un punto es un elemento aislado, se ve de un vistazo y después pasamos a atender al resto de la escena.

Cuando hay más de un punto es relevante la forma en la que se conectan (o mejor dicho, cómo los conectamos al explorar la imagen, al fin y al cabo cada punto es, por definición, independiente de los demás).

Y aquí entra otro recurso de composición del que hablaremos más adelante. Sin extenderme demasiado, sí puedo adelantarte que cuando una serie de puntos se disponen de manera que crean una forma que somos capaces de reconocer como un triángulo (seguramente la que mejor funciona), un rectángulo o un círculo, por poner sólo algunos ejemplos, encontramos esa imagen visualmente atractiva.

Fotografía © Sergio Larrain

Una forma a la que estamos acostumbrados, como el triángulo formado por los hombres de la foto de Larrain, organiza el encuadre, estructura la información y hace que nos encontremos cómodos explorando la imagen, sabiendo que ahí hay una referencia visual que podemos reconocer.

Tienes otro ejemplo en esta foto de Ian Berry, en la que los cuatro sujetos se recortan del entorno (no compiten por la atención con nada que no sean ellos mismo) y se disponen según una línea que nos invita a recorrer el encuadre, desde el primer plano (donde además hay un gesto interesante) hacia el fondo, estableciendo una comparación entre cada par humano-perro.

Fotografía © Ian Berry

En definitiva

Cuando colocas un elemento que se distingue del resto del encuadre de una forma evidente (ya sea por color, por forma, porque es la única cara que distinguimos entre una multitud o por cualquier otro motivo) estás manejando un punto.

Tienes que ser consciente de que nuestra atención va a recaer en ese sujeto y que aunque vaguemos por el resto de la imagen volveremos a él una y otra vez.

No pierdas de vista que si lo colocas fuera del centro del encuadre vamos a preguntarnos por qué no está precisamente allí, donde lo esperamos, y que de esa forma nos haremos preguntas sobre el resto del espacio.

La historia de la Fotografía está llena de magníficas imágenes en las que el punto es el elemento principal de composición. Te invito a echar un vistazo y a preguntarte cómo funcionan, si quieres empezar por el lugar de donde he sacado las que ilustran esta entrada nada más fácil, se trata de Magnum Photos.

Espero que te haya resultado útil. Si tienes preguntas o quieres aportar tu punto de vista, ahí tienes los comentarios, será un placer leerte.

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