Los dos costes en Fotografía de calle (cómo saber si debes intentar esa foto)

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Fotografía de calle: un hombre con globos.

Desde hace mucho tiempo, antes incluso de dedicarme por completo a este blog y a la enseñanza de Fotografía a través de mis cursos, también me interesa la productividad personal, que en realidad no es otra cosa que tratar de encontrar la manera de dedicar más tiempo y recursos a aquello que de verdad nos importa.

Como consecuencia de eso por aquí puedes encontrar entradas dedicadas al método GTD (un sistema de productividad personal que llevo años usando) y algunos consejos para sacar más tiempo para tu Fotografía.

Aunque no proviene de ningún método de productividad específico, hay una norma para la toma de decisiones que he acabado implementando y que trato de aplicar en todos los ámbitos, desde las cuestiones más pequeñas y aparentemente irrelevantes (¿de verdad hay cosas completamente irrelevantes?) a aquellas de más calado.

Y claro, como también me la he llevado a la Fotografía de calle se me ha ocurrido contártela por si te resulta de utilidad.

Los dos costes a los que te enfrentas en la calle

Imagina que vas caminando por la calle y algo te hace detenerte y pensar en una posible fotografía.

Supón que por un instante y por el motivo que sea te cuestionas si vas a tratar de hacerla o no. El motivo para plantearte no quitar esa foto (así se dice por mi tierra) puede ser pereza, timidez, falta de confianza… El que sea. En realidad eso es lo de menos.

Pues bien, en el preciso momento en que te cuestionas si vas a hacer esa foto o no te estás exponiendo, quizás sin saberlo, a dos costes: el coste de intentarlo y el de no hacerlo. Y aunque pueda darte la impresión de que son el mismo no es así, ni mucho menos.

El coste de intentar esa foto

Dejemos fuera las (pocas) situaciones  en la calle en las que tratar de hacer una foto puede traducirse en un peligro físico y real. En todas las demás toca preguntarse cuál es el coste de intentar esa imagen que tenemos entre ceja y ceja.

¿Qué coste conlleva? ¿Tiempo? ¿Un esfuerzo físico? ¿Un esfuerzo intelectual o creativo? ¿Pedir permiso a alguien? ¿Desviarnos del camino que habíamos previsto?

Y ahora… ¿Cómo de grande es ese precio? ¿Un par de minutos de los 1.440 que tiene cada día, uno tras otro? ¿Un esfuerzo del que nos podemos reponer tomando un café? ¿Pensar en la mejor forma de construir esa imagen, poner en juego todo lo que hemos aprendido para sacar el máximo partido de la situación? ¿Obtener un no por respuesta? ¿Andar algunos metros más de los que pensábamos?

El coste de no intentarlo

Siempre debería importarnos más el coste de no intentar cosas. Pero a cambio demasiado a menudo nos ponemos excusas.

Una excusa no es lo mismo que valorar las circunstancias y tomar una decisión en un determinado sentido, una excusa es un pretexto para permitirnos no hacer algo que tenemos que hacer.

No sé si te sucederá lo mismo, pero cada vez que dejo escapar una foto por no intentarlo, esas fotografías que no hago me persiguen durante mucho tiempo. Demasiado.

Así que al menos en mi caso el coste de no tratar de hacer una foto (independientemente del motivo que me de para no perseguirla) casi siempre es el mismo: la sensación de haber dejado pasar una oportunidad. La posibilidad de, quién sabe, hacer una imagen de la que sentirme orgulloso.

¿Qué coste es mayor?

Una vez que tienes claros esos dos precios ya sólo queda decidir cuál estás dispuesto a pagar. O si quieres plantearlo al revés: cuál no quieres asumir.

¿Prefieres seguir adelante con la espinita de no haber hecho todo lo posible para crear una imagen memorable, aunque intentarlo significase un coste mínimo que hubieses olvidado en seguida?

La foto de arriba fue hecha mientras disimulaba mirando la pantalla trasera de mi cámara. De haber sido descubierto seguro que habría tenido que explicar qué hacía allí plantado a un metro y medio del hombre, aunque la verdad, estoy razonablemente seguro de no era consciente de la imagen que me estaba regalando mientras hablaba con sus amigos.

En cualquier caso, la situación era demasiado golosa fotográficamente como para dejarla pasar. Tenía tan claro que no quería pagar el coste que suponía dejar pasar esta oportunidad que ni siquiera me planteé no intentarlo.

Ahora que lo pienso quizás lo que sucede es que, salvando las situaciones extremas, la respuesta a si tengo que intentarlo siempre es la misma…


Cuéntame… ¿Dudas de si debes perseguir una fotografía o vas directo a por ella? ¿Te cuestionas las oportunidades que dejas pasar? ¿Cómo manejas las dudas en la calle? Me encantará conocer tus impresiones a través de los comentarios.

Si esta entrada te ha parecido interesante, no dejes de compartirla en tus redes. Gracias!

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4 Comments
  • Jorge
    septiembre 27, 2017

    Hola Jota

    Muy interesante lo que comentas. Como ya tengo comentado. No practico fotografía de calle, por lo menos con gente.

    Pero si quiero comentar algo que si me sucede cuando paseo por la ciudad. Al ir caminado muchas veces me fijando como caen las sombras, como se desplazan las luces o como envuelven los colores. En mi cabeza veo la posible foto o fotos. Digo si viniera otra día a esta hora con un cielo parecido quedaría una buena foto.

    Al final es hago que no hago ¿Por qué? Pues mucha veces por pereza, porque no me cuadra para por ahí durante una buena temporada y me olvido. Esto me lleva a un circulo vicioso que no doy roto. Con la consecuencia de no sacar la foto.

    Al final te cuestionas muchas cosas. Puede que llegue a pasar factura de alguna manera (Nada preocupante :) )

    Creo que al final puede ser por estar en lo que se llama zona de confort y te cuesta salir.

    Para mi suele ser un coste siempre personal y emocional.

    Saludos.

    • Jota Barros
      septiembre 28, 2017

      Hola Jorge! :)

      Pues muchas gracias por compartir tu pequeño coste, confío en que no vaya a más… Has pensado en matar el gusanillo con el móvil o llevando siempre la cámara encima? Si al final es una cuestión de oportunidad eso podría arreglarlo, al menos en parte!

      Un abrazo.

      Jota.

      • Jorge
        septiembre 29, 2017

        Hola

        De nada hombre :)

        El móvil aun siendo la cámara que siempre llevas encima. Saca alguna foto, pero…. no me encuentro cómodo. Ahora ya no tanto por el angular, pero creo que la falta de botones, mayor control o tener que usar la pantalla para todo. No me hace sentir cómodo.

        Además se me estropeo lo que para mi fue el mejor móvil de fotografía que yo tuve (Aclaro de los que yo use, no del mercado) el Nokia 920. Con el móvil suelo hacer foto más experimental y también ediciones más agresivas o arriesgadas.

        Con tu permiso dejo un enlace a la pequeña galería que tengo con este móvil. Nada a destacar pero ahí esta https://www.flickr.com/photos/jrseijo/sets/72157665604108685

        Saludos.

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