Qué hacer con las fotos que no sabes si borrar

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Fotografía de calle, un joven con el sol tras él.

Nos ha pasado a todos: descargamos el contenido de la tarjeta de memoria en nuestro ordenador y además de las fotografías que claramente no merecen ser conservadas porque están rematadamente mal y otras que sí nos gustan (si te pasa como a mí éstas serán siempre muchas menos) hay otro tipo de imágenes: aquellas con las que no sabes muy bien qué hacer. Por cierto, hace un tiempo compartí contigo mi flujo de importación de fotografías en un videotutorial y también gráficamente, quizás quieras echarle un vistazo.

Entonces, con cada una de esas imágenes dudosas comienza un diálogo interior que, al menos en mi caso, a veces se parece bastante a esto…

– Fíjate en esta foto, no es una mala imagen pero al lado de las que sí me gustan tampoco parece para tanto… ¿Qué hago con ella? ¿La borro y me olvido o la conservo junto a las otras? ¿Y si la borro y algún día me arrepiento?

En realidad se trata de una cuestión de criterio, y por tanto decidir qué fotos quieres guardar y cuáles no es algo muy personal que sólo depende de ti. Así y todo, voy a intentar darte algunos consejos con la esperanza de que te ayuden a afinar un método con el que te sientas cómodo.

Deja que tus fotos reposen

Ya hemos hablado de la importancia de alejarnos de nuestras fotos para juzgarlas por lo que realmente son y no por toda esa información que como autores tenemos de ellas y que no las hace mejores.

Si en cuanto llegas a casa después de un paseo con tu cámara descargas y juzgas inmediatamente tus fotos te arriesgas a ver en ellas cosas que en realidad no están ahí. Todavía tienes demasiados recuerdos: lo que querías conseguir, aquella situación tan interesante de la que fuiste testigo, lo mucho que te costó componer una imagen que viste tan clara en un principio, la relación que te une con las personas fotografiadas o el carisma de cierto personaje, cuánto te divertiste o todo lo contrario, lo frustrante que resultó la sesión…

Todo eso puede restarte claridad y condicionar lo que das por bueno y lo que descartas.

Así que el primer consejo es este: no valores tus imágenes de inmediato sino sólo un tiempo prudencial después.

Si te preocupa que en la tarjeta de memoria puedan llegar a borrarse por accidente (no es imposible en absoluto, Murphy y su ley acechan constantemente), descárgalas a una ubicación temporal de la que haces copias de seguridad. Un tiempo después (unas semanas, un mes…) impórtalas de allí a tu sofware de archivo y revelado (como Adobe Lightroom); estarás en condiciones de juzgarlas más fríamente, ya no verás lo que no hay en ellas sino sólo lo que vería otra persona que no estaba allí.

Cosas a tener en cuenta

Te lo decía arriba con otras palabras pero vale la pena repetirlo: nadie puede decirte qué hacer con tus fotos, son tuyas y sólo tú decides si las conservas o no.

Pero a la vez ten presente que lo que haces con las fotos que te hacen dudar ocasiona consecuencias que conviene tener en cuenta. Algunas son obvias, otras no tanto…

  • Las fotos ocupan espacio. Especialmente si fotografías en RAW (lee esto para conocer las grandes diferencias respecto a hacerlo en jpeg), no es extraño que una imagen en ese formato de archivo pese 30, 40 o 50 Mb, eso hace que 10 imágenes se nos vayan hasta 300 o 500 Mb. Vale que el “espacio” digital ocupa cada vez menos volumen físico y que es relativamente barato, pero aún así siempre es limitado. La pregunta aquí sería: ¿vale la pena ocupar muchos megabytes con imágenes sobre las que probablemente no vayamos a trabajar en el futuro, restándolo del que tenemos para las realmente interesantes? Y hay al menos otra limitación de la que nos tenemos que ocupar: el tiempo de que disponemos; el que consumimos volviendo a valorar imágenes dudosas será siempre a costa de restárselo al que dedicamos a trabajar sobre las buenas.
  • La calidad de tu trabajo viene dada por tu foto más floja. Hay una frase que repito a menudo en mis talleres (lamentablemente no sé a quién se debe): “los buenos fotógrafos no son lo que hacen sólo fotos buenas, sino los que sólo muestran buenas fotos”. Se explica por sí misma, pero además podemos leerla de una forma menos obvia: cuando estamos frente a nuestro portfolio o nuestro archivo informático, lo que hay en él influye en la percepción que tenemos de nuestro propio trabajo. Dicho de otra manera: sólo nosotros fijamos el listón de las fotos que realmente funcionan, aquellas sobre las que queremos trabajar y enseñar a los demás (si la opinión de los demás es importante). Y eso es algo que hacemos con cada imagen que damos por buena o borramos.
  • 10 imágenes prácticamente iguales sólo van a confundir(te). Es verdad que a veces en los pequeños detalles está precisamente aquello que justifica una foto (o que la hace interesante), pero rara vez hay motivos para guardar 10 versiones de una misma escena con diferencias tan sutiles que sólo las vemos nosotros. Comienza valorando tus fotos a lo grande, en general (eso debería permitirte eliminar la mayoría), y sólo después por los detalles más finos. Quédate sólo con aquellas que destaquen por sí mismas, no por las pequeñas diferencias que hay respecto a sus “hermanas”.
  • Puedes valorar, clasificar y filtrar tus imágenes. Muchos de los programas de edición de imágenes digitales te permiten clasificar y puntuar las fotografías, de manera que en cualquier momento puedes filtrar las que ves en pantalla. Eso te va a ayudar a mantener un orden en cuanto a qué fotos te gustan más. Tu criterio puede (de hecho debería) cambiar con el paso del tiempo, la posibilidad de ver por separado las imágenes con las que te sientes más y menos satisfecho es una buena herramienta para afinarlo.
  • El archivo temporal puede ser tan temporal como tú decidas. Si sigues dudando sobre qué hacer con una foto aumenta su período de reposo en ese archivo intermedio que has creado para distanciarte de ella. Mientras la tienes ahí todavía no suma (ni resta) a la calidad del resto de tus fotos, en cuanto decides salvarla sí.

No te lo digo de una forma explícita pero seguramente has notado que en el fondo te estoy dando motivos para que seas muy exigente con lo que conservas…

Me has pillado. Nadie puede exigirte nada, pero tú sí puedes hacerlo. Tú fijas tu propio listón, la altura a la que lo pones determina el esfuerzo que tienes que hacer para superarlo cada vez y con él, tu crecimiento como fotógrafo.

Personalmente, aunque la tentación de conservar imágenes sobre las que tengo dudas sigue estando ahí, intento limitar al máximo las ocasiones en que”me doy permiso” para hacerlo. Para no caer en el pequeño chantaje de “¿y si algún día me arrepiento?”, me recuerdo que prefiero estar convencido de las imágenes que conservo aunque eso signifique correr el riesgo de borrar alguna interesante…

Y tú, ¿cómo lo haces? ¿Cómo decides qué imágenes salvar y cuáles enviar al limbo de la papelera de tu ordenador? ¿Qué criterios sigues? ¿Te quedas convencido con lo que guardas cada vez que descargas tu tarjeta? Cuéntanos en comentarios, estoy seguro de que resultará muy interesante conocer tu método. Si te ha gustado la entrada, compártela en tus redes… Gracias!

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10 Comments
  • Dani
    Septiembre 6, 2016

    Debería aplicarme algún consejo de estos… tengo un auténtico síndrome de Diógenes fotográfico, no tiro nada…

    • Jota Barros
      Septiembre 6, 2016

      Hola Dani. :)

      Me da la sensación de que tampoco disparas demasiado… ;) Un abrazo.

      Jota.

  • dabeatriz
    Septiembre 7, 2016

    excelente post … yo suelo esperar un ano luego hago una revisión y elimino las fotos que no me convencen .. también suelo dejar algunas para ir viendo mi progreso como fotógrafa

    • Jota Barros
      Septiembre 7, 2016

      Hola Dania. Muchas gracias por tus palabras. :)

      Es una buena técnica, habrá a quien un año le parezca mucho tiempo pero si no hay “urgencia” parece una muy buena idea (aunque yo nunca consigo aguantar tanto tiempo). Un saludo y de nuevo muchas gracias!

      Jota.

  • Braulio
    Septiembre 10, 2016

    Hola Jota,

    Un estupendo tema de debate. Yo personalmente, que tampoco hago tantas fotografías últimamente ;-), no borro nada, pero si que hago mi selección, a la que después vuelvo pasado un tiempo, generalmente unas semanas, y reviso esa selección.

    Desde luego creo que si tras dos revisiones, espaciadas en tiempo, una fotografía queda fuera, seguramente quedará fuera para la eternidad, no me voy volviendo a mis archivos de fotos de hace años a revisarlas, cuando ya me falta tiempo para revisar las que hago ahora.

    Si realmente has hecho una selección y esa selección se ha revelado generando los correspondientes archivos de salida (impresión, web, …), realmente el resto de fotos no me estorban visualmente porque ya no reparo en ellas, voy directo a la subcarpeta de seleccionadas/reveladas. Y como comentas, al ser el almacenamiento digital cada vez es más barato no borro el resto. ¿Y quién sabe? ¿y si llego a la jubilación con mucho tiempo libre? ;-)

    Un abrazo!

    • Jota Barros
      Septiembre 12, 2016

      Hola Braulio. :)

      En estos temas en los que hay muchos puntos de vista distintos se aprende mucho. Gracias por sumar el tuyo!

      Personalmente he aprendido que tener demasiadas fotos hace que pierda un poco el criterio, eso me ayuda a no replanteármelo cuando decido borrar una, lo hago y de olvidarla (para ser francos, me acuerdo más de las que no intento que de las que borro). En mi caso además pocas veces vuelvo sobre las que no guardo en alta resolución (aunque me gusta tenerlas ahí, como un recuerdo).

      En cualquier caso, cada uno tiene que llegar a su propio sistema, al fin y al cabo, todos vivimos la Fotografía de forma distinta y esa es una de sus mejores cosas. No? :)

      Otro abrazo, Braulio.

      Jota.

  • Ruhey
    Septiembre 12, 2016

    Yo lo que hago es un primer visionado pero “solo” para eliminar las que técnicamente están incorrectas, después pasado un tiempo prudencial hago una primera revisión con las que voy a procesar y que paso a “otra” ubicación, suelo borrar alguna repetida o que no me convence.

    De todas maneras, ya no suelo disparar como pollo sin cabeza, pienso bastante más cada foto que hago (siempre que tenga tiempo para ello) lo cual conlleva menos tiempo después de revisión…

    • Jota Barros
      Septiembre 12, 2016

      Hola Ruhey. Interesante eso de separar los dos pasos de la selección, suelo hacerlos uno a continuación del otro (un tiempo prudencial tras hacer las fotos, eso sí). Creo que lo probaré.

      Estoy contigo que ser selectivo a la hora de disparar facilita a la hora de editar (en cuanto a cantidad pero también en cuanto a la calidad).

      Saludos, y gracias! :)

      Jota.

  • belen picos garcía
    Octubre 7, 2016

    Hola J,
    me ha encantado ver este post… Hace cosa de un mes o algo más te hice una consulta sobre el flujo de trabajo en Lighroom que proponías en uno de tus posts pasados: las fotos que de algún modo NO tenían potencial creativo o de trabajo pasaban a la carpeta JPEG de los “recuerdos de viaje”… (en cierto modo una bajada de rango). La respuesta fue correcta, pero más técnica que filosófica… (Probablemente porque mi pregunta también fue técnica). Y sin embargo, soy consciente de que mis dudas eran en el fondo filosóficas : es decir ¿y si con el tiempo veo que una de las JPEG eran más interesantes de lo que yo consideré?¿Tienen posibilidad de una segunda vida “más artística” o creativa aunque las conservo solo en JPEG?

    El caso es que yo estoy “reencontrándome” con la fotografía, ahora ya con un cierto bagaje de ver, admirar e incluso estudiar determinados tipos y estilos de fotografía… pero con falta de conocimientos técnicos que me aproximen a los resultados ideales. Y este desconocimiento nos vuelve débiles ante la decisión. Muchas veces hay fotos que parecen insignificantes y con dos o tres toques de revelado digital pasarían a decir cosas… Y claro aquí lo que reside en el fondo es la visión (pero también la experiencia) de autor… El caso es saber cuándo esa magia está ahí a golpe de tres toquecitos…

    Muchas gracias por tu trabajo…

    • Jota Barros
      Octubre 8, 2016

      Hola Belén. Cómo estás? :)

      Recuerdo nuestra “conversación”, sí. Coincido contigo, el criterio es algo que cambia con el tiempo (así debe ser) y siempre depende de nuestro bagaje hasta ese momento. Al final cada uno tiene que encontrar un método con el que se sienta a gusto en cuanto a qué fotos conservar y cuáles no, en cualquier caso, yo aconsejaría olvidar lo antes posible las imágenes que descartamos, si seguimos pensando en ellas acabarán pesando demasiado. Supongo que es como las fotos que no hacemos, lo mejor es empezar a pensar cuanto antes en las próximas.

      Espero que el blog te siga acompañando durante mucho tiempo más en tu “reencuentro” con la Fotografía, sería un honor. Gracias por pasarte por aquí y por compartir tus impresiones. Seguiremos buscando esa “magia” de la que hablas.

      Saludos. Gracias otra vez.

      Jota.

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