Imita la Fotografía analógica con tu cámara digital y crece

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Autorretrato de sombra, en Allariz.

Durante el Taller de Iniciación a la Fotografía le cuento a mis alumnos que en el fondo sólo hay dos grandes diferencias entre las cámaras digitales y analógicas: la superficie fotosensible que se expone a la luz (una película en las analógicas y un sensor en las digitales) y la forma del resultado (un negativo que se revela químicamente en las primeras y un archivo informático en las segundas), es cierto que la herramienta cambia en muchos otros aspectos pero en realidad todos son consecuencia de esas dos características, y el funcionamiento general (apertura de diafragma, velocidad de obturación y sensibilidad) es esencialmente el mismo.

Sin embargo, cuando hablamos del proceso de fotografiar con una cámara analógica o digital sí hay muchas diferencias que cambian por completo la experiencia y como consecuencia, lo que aprendes con ella. No voy a tratar de convencerte de que lo hagas de una manera o de otra pero sí te recomiendo que, si tienes ocasión, alternes entre ellas y que pruebes a hacer cosas distintas de tanto en tanto (hace poco compartía contigo mi experiencia retomando la experiencia analógica tras muchos años en una entrada que acabó siendo ampliada en otra).

La verdad es que la fotografía digital es mucho más práctica, inmediata y aparentemente sencilla. De hecho si hoy en día todos hacemos fotos a todas horas es sobre todo gracias a las facilidades que nos brinda: podemos hacer cientos de tomas en unos minutos y almacenar miles en la palma de la mano, comprobar inmediatamente cuáles nos gustan y borrar el resto (o guardarlo casi sin coste), procesarlas en pocos segundos y compartirlas con nuestros amigos en tiempo real, etc.

Su practicidad y comodidad son obsequios difíciles de rechazar… Y a la vez suponen una pequeña trampa.

Porque precisamente las limitaciones que nos impone fotografiar en analógico son una gran fuente de aprendizaje: al privarnos de las ayudas a las que estamos tan acostumbrados y cambiar por completo el tempo elevan el listón y nos empujan a mejorar y a crecer como fotógrafos. Y lo bueno es que no necesitas una cámara analógica ni dejarte el sueldo en carretes para imitar el proceso y aprender mucho más en cada sesión: puedes recrear muchos factores con tu cámara digital y aprovechar lo mejor de los dos mundos…

Te cuento.

  • Desconecta la previsualización automática de las fotos (o tapa la pantalla trasera de tu cámara): apuesto a que cada vez que fotografías esperas a que en el visor aparezca una vista previa del resultado o separas instintivamente tu cara de él para ver el aspecto de la imagen en la pantalla. Nos pasa a todos, es normal: ¿cómo resistir la tentación de ver “cómo lo hemos hecho?” Prueba a desconectar la visualización automática o tapa la pantalla trasera de tu cámara, una vez que superes la frustración de no comprobar el resultado inmediatamente empezarás a concentrarte más en lo que ves a través del visor y en sacarle todo el jugo a la situación sin conformarte con lo que (crees que) tienes.
  • Fija un valor ISO para cada sesión: no cabe duda de que una de las grandes ventajas de fotografiar en digital es la posibilidad de adaptar el ISO a cada situación, lo que nos permite enfrentarnos a escenarios muy distintos con garantías de que la apertura, el tiempo o ambos factores estén justo donde queremos. Se acabaron las fotos movidas porque de repente hemos entrado en un lugar con muy poca luz y la velocidad de obturación necesaria para conseguir una exposición correcta cae dramáticamente… Renuncia a esa ventaja (si de verdad no la necesitas) y acostúmbrate a adaptarte a las circunstancias, no sólo adquirirás mayor destreza sino que también profundizarás en tu comprensión de la exposición.
  • Pon un límite al número de disparos que vas a hacer. Cuando sabes que en tu tarjeta caben 450, 600 o 1200 imágenes en formato RAW te lo tomas de otra manera, es prácticamente inevitable. Sabes que si la primera no es como esperas puedes seguir intentándolo hasta la saciedad, o activar el modo ráfaga y disparar como una metralleta… Fotografiar así puede asegurarte que en una serie de 30 o 40 fotos alguna se acercará a lo que habías imaginado, pero ¿en qué habrás mejorado? ¿Te ha dado la oportunidad de anticipar el momento que buscabas o simplemente has cubierto el suficiente lapso de tiempo como para atraparlo? Prueba a, de tanto en tanto, salir a la calle imponiéndote un número máximo de capturas durante un determinado tiempo y verás cómo cada pulsación del botón de disparo se convierte en un pequeño acontecimiento que te hace consciente de cada milímetro cuadrado de tu visor.
  • Deja que las fotos reposen. Esperar no siempre es malo. Cuando acabas un carrete de película y tienes que dejarlo en el laboratorio o meterte en el cuarto oscuro a revelarlo por ti mismo los resultados no llegan hasta pasado un buen tiempo. Además de la emoción de tener que esperar para comprobar qué has atrapado eso tiene otra gran ventaja: pones distancia entre tú y tus fotos, lo que te ayuda a valorarlas por lo que muestran y no por lo que recuerdas de la situación en las que las hiciste. Alejarte de tus imágenes es tan difícil como necesario, y un buena manera de hacerlo es dejar que reposen en la tarjeta durante una temporada en lugar de descargarlas en cuanto llegas a casa, como si se tratase de un carrete de los de antes (si te preocupa que se borren accidentalmente hazte con tarjetas de menor capacidad y ponlas a buen recaudo hasta que llegue el momento de pasarlas al ordenador).

No tienes que renunciar siempre a las (enormes) ventajas de fotografiar en digital. Faltaría más. Pero de vez en cuando, para pensar más cada toma y aprender a pasos agigantados, imponte una o varias de estas limitaciones, estarás cambiando el ritmo y saliendo de tu zona de confort. Seguro que tus imágenes sabrán agradecértelo.

¿Cómo lo ves? ¿Te animas a ponerte estos pequeños límites para dar un salto en tu Fotografía? ¿Se te ocurre alguna otra sugerencia o ya has probado a hacer algo parecido alguna vez? Cuéntame en comentarios… Si te ha gustado la entrada, compártela en tus redes (gracias)!

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12 Comments
  • Benito
    Marzo 8, 2016

    Sin duda estoy totalmente de acuerdo con el artículo, importar las costumbres de lo analógico o adaptarlas más o menos a la fotografía digital ayuda muchísimo, al menos en mi caso, que me había acostumbrado mucho al método de ensayo/error de la fotografía digital… En efecto y en mi caso quizá a sido lo más determinante para crear mi estilo y mi flujo de trabajo junto con imprimir mis fotos en casa que también influye de manera muy similar a lo que comentas en el artículo, saludos Jota!

    • Jota Barros
      Marzo 8, 2016

      Hola Bieito! :)

      No es que se pueda trasladar la experiencia exactamente de lo analógico a lo digital, pero como tú dices, a mi también me ha servido para bajar el tempo y fotografiar con más reposo, también en el momento de la edición y el revelado. Algún día me dijiste que el secreto estaba en la mezcla de ambos mundos, y creo que tenías razón. ;)

      Abrazo.

      Jota.

  • Alberte A. Pereira
    Marzo 8, 2016

    Estou de acordo só parcialmente. Creo que reflexionar sobre que tipo de fotografías queres facer esta moi ben e debemos facelo. Pero creo que hai un término medio entre quitar fotos “a lo loco” no dixital e autoimporse non quitar máis de 36 fotos ao día. Entre outras cousas, porque non é de todo certo que con película se fagan menos fotos. Fan menos fotos aqueles que teñen unha imposición, sobre todo económica, para poder revelar e positivar o que fagan. Garry Winogrand non tiña ese problema e cada día que saia a rúa gastaba 4, 5 ou máis rolos de 36 tomas. E como el todos os grandes da fotografía de rúa. Outra cousa é se fas paisaxes, que é un tipo de fotografía máis pausada. Creo que o que si hai que facer, é reflexionar sobre o que e como queremos fotografar. A cantidade, en dixital, o que nos impón agora é o tempo que despois lle vamos adicar a edición. E iso si que nos debe facer reflexionar tamén.
    Saúdos Jota ;)

    • Jota Barros
      Marzo 8, 2016

      Ola ALberte. :)

      Está claro que non se pode trasladar todo á fotografía dixital, pero a filosofía sí cambia cando probas a disparar en analóxico, ó menos no meu caso: aínda que as miñas tarxetas admiten casi 500 imaxes RAW, dende que alterno analóxico e dixital non chego a facer tantas como antes (só algúns múltiplos de 36… ;-) ) En calquera caso, trátase de reflexionar e non só disparar, e neso o tempo do analóxico pode entrenarnos, aínda que de feito, non teñamos limitacións reais. Coido. :-)

      Aperta, grazas por pasar e aportar.

      Jota.

  • David
    Marzo 9, 2016

    Hasta ahora siempre he fotografiado con el método ensayo/error. Probaré este método pq creo que me ayudara en mi proyecto fotografico. Ya os contare como ha ido la experiencia.

    Saludos!

    • Jota Barros
      Marzo 9, 2016

      Hola David! :)

      Me alegra que creas que te puede ayudar, no dejes de compartir si funciona! Un saludo, y gracias por pasarte y comentar.

      Jota.

  • Braulio Moreno
    Marzo 9, 2016

    Ya hemos hablado alguna vez de este tema, y estoy totalmente de acuerdo en que la facilidad que nos brinda el medio digital puede a veces jugar en nuestra contra si no sabemos dónde poner el foco, qué es lo realmente importante. Cada persona lleva su propio ritmo de aprendizaje y de fotografiar, pero seguramente dar un pasito hacia atrás respecto a los medios, para tomar perspectiva y pararse un poco a pensar, es un síntoma de que se avanza como fotógrafo. Los avances de la fotografía digital son innegables, y en general son muy buenos, pero conocer el lenguaje visual que utiliza la fotografía, no es cuestión de medios tecnológicos, si no de conocimiento, fruto de un lento aprendizaje. Desde este punto de vista, lo digital no aporta nada, y seguramente la cadencia de todo el proceso analógico lleve un ritmo más acompasado con nuestro lento aprendizaje visual. ¡Buenos consejos!

    • Jota Barros
      Marzo 9, 2016

      Hola Braulio! :)

      Al final, cambiar el ritmo y “descontagiarse” de toda la velocidad que permite lo digital es una buena manera de vivir el proceso de otra manera. Da un poco igual cómo lo hagas. Lo que está claro es que cambiar el ritmo y salir de la zona de confort (que en lo digital es muy, muy cómoda) funciona. Gracias por aportar!

      Jota.

  • Mario
    Marzo 9, 2016

    Buenos consejos, aunque nada puede sustituir la experiencia de hacer fotos con una cámara de película real. Yo recomiendo a todo el mundo que, considerando el precio de las cámaras de película hoy en día, dispare al menos un carrete al mes y se maravilla con la experiencia que significa hacer fotos de esa forma.

    • Jota Barros
      Marzo 9, 2016

      Hola Mario. :)

      Muchas gracias por pasarte y comentar. Yo también creo que (al menos) probar la experiencia de fotografiar en analógico puede enseñarnos muchas cosas que después podemos aprovechar incluso en el mundo digital…

      Saludos y de nuevo, gracias por aportar!

      Jota.

  • ERNESTO MIRABAL GONZÁLEZ
    Marzo 16, 2016

    En varias ocasiones he trabajado de ese modo. La experiencia de hacerlo es magnífica, y lo he hecho sólo con fines didácticos, pero no dejo de preferir las ventajas de la fotografía digital, para algo es la tecnología, para facilitarnos las cosas. Es como si alguien añorara los viajes intercontinentales en carabelas y diga que eso es mejor que hacerlo en avión. Es sólo una reflexión. Saludos

    • Jota Barros
      Marzo 17, 2016

      Hola Ernesto. :)

      Sin duda tienes razón, lo analógico es mas didáctico porque exige más y permite menos errores, a cambio lo digital es más práctico, flexible y rápido. Como dices, lo mejor es aprovechar lo bueno de cada mundo. :)

      Abrazo!

      Jota.

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