Por qué tu Fotografía no depende de las prestaciones de tu cámara

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Tendemos a pensar que para que nuestras fotografías ganen en calidad necesitamos una cámara con las mejores características. Con esa idea en mente cometemos un doble error: primero, asociamos buenas fotos a cámaras sofisticadas y con muchas prestaciones, y segundo, olvidamos que algunas de las mejores fotografías de la historia se hicieron con cámaras bastante rudimentarias (sobre todo si las comparamos con las actuales).

Pensando en en la época en que vivieron algunos de los grandes fotógrafos de la historia es fácil darse cuenta de que en la actualidad damos por hechas una serie de características (disponibles incluso en las cámaras más modestas) que no siempre han estado ahí, lo que no les impidió crear imágenes inolvidables, de la misma forma que contar con la última tecnología a nuestro alcance no nos garantiza (ni mucho menos) alcanzar los mismos resultados.

Para poner en perspectiva el trabajo de algunos de los mejores autores de la Fotografía ahí va una pequeña relación de las prestaciones de las que disponemos y su fecha de aparición.

Autoenfoque

Cuando pulsamos hasta la mitad el botón de disparo, nuestra cámara ajusta automáticamente el enfoque, es decir, que en una fracción de segundo es capaz de establecer qué sujetos van a representarse de manera nítida en la imagen resultante, y además te da la posibilidad de escoger entre diferentes zonas del encuadre. ¿Te has parado a pensar alguna vez hasta qué punto dependemos de esto?

Josef Koudelka, Eslovaquia, 1966

© Josef Koudelka, Eslovaquia, 1966.

Imagina que cada vez que quieres hacer una fotografía tienes que girar un anillo situado en el objetivo de tu cámara y valorar, confiando en tu vista, si el foco está justo donde te interesa. Así era hasta 1977, año en el que Konica lanzó su C35 AF, la primera cámara con autoenfoque. O dicho de otra manera, todas las fotografías hechas con anterioridad a ese año se enfocaban manualmente, lo que sin duda requería una gran dosis de destreza y rapidez.

Modos de prioridad

La Fotografía va de la luz. Cada imagen que tomas se registra correctamente expuesta (ni sub, ni sobreexpuesta) siempre y cuando la combinación de la apertura del diafragma, velocidad de obturación y sensibilidad de la superficie fotosensible (ya sea película o sensor) sea correcta. Hoy en día puedes dejar que tu cámara decida esos tres valores (en los modos automáticos) o fijar dos de ellos (incluso sólo uno, si cuentas con la opción de ISO automático) para que tu máquina escoja el otro y así aumentar mucho las posibilidades de acertar con la exposición.

¿Quieres hacer una fotografía exactamente a 1/250 de segundo? Escoge el modo prioridad a la velocidad de obturación, fija ese valor y deja que tu cámara decida la apertura adecuada. ¿Quieres retratar a alguien y que el fondo quede fuera de foco? Pasa a prioridad a la apertura, escoge un número f bajo (f/2.8, f/4…) y deja que la cámara haga el resto. Cómodo y rápido, ¿verdad?

Imagen de Henri Cartier Bresson, China, Beijing, 1948.

© Henri Cartier Bresson, China, Beijing, 1948.

La primera cámara con exposición automática fue la Kodak Super Six-20 de 1938, pero esta prestación no llegó a las réflex hasta 1964: la Beseler Topcom Auto 100 fue la primera 35mm en la que podías escoger velocidad o apertura por separado y la máquina te indicaba cuándo, al compensar el otro ajuste, alcanzabas una exposición correcta. Una año más tarde aparece la Konica Auto-Reflex, y poco a poco el resto de marcas comienzan a adoptar y mejorar el sistema.

Hasta entonces, el fotógrafo se veía obligado a calcular la combinación de tiempo y diafragma que, en función de la película montada en la cámara, permitía conseguir una exposición correcta… ¿Te ves haciendo eso cada vez que cambian las condiciones de la toma?

Objetivos zoom

Aunque soy un gran fan de las ópticas fijas, no cabe duda de que un objetivo que permite cambiar su longitud focal da mucha flexibilidad a la hora de hacer fotografías en diferentes situaciones, nos permite aumentar el tamaño de los sujetos y aislarlos del resto o hacer todo lo contrario, incorporando el entorno en nuestras imágenes.

El primer objetivo con longitud focal variable adaptado a una cámara de 35mm apareció en 1959, se trataba del Voigtländer ZOOMAR 1:2.8/36-82mm, con el que además se inventó el término “zoom” que empleamos con asiduidad. Poco después llegó el NIKKOR Telephoto-Zoom 85-250 mm f 4.0-4.5/85-250mm de Nikon. Antes de esa fecha, al fotografiar con una cámara portátil era necesario montar el objetivo de focal adecuada a cada situación, o acercarse o alejarse físicamente de los objetos para que éstos ocupasen más o menos espacio en el encuadre, respectivamente.

Fotografía de calle de Robert Frank, Trolley.

© Robert Frank, Trolley, New Orleans, 1955.

Tenlo presente cuando veas una imagen muy próxima, tomada antes de esa fecha…

Cuando lo digital lo cambió todo

Esas son solo algunas de las prestaciones que hoy por hoy damos por hechas cuando hacemos fotografías:

  • Almacenar imágenes en una tarjeta de memoria, lo que nos permite borrar aquellas que no nos convencen en caso de que nos quedemos sin espacio y fotografiar durante horas sin tener que cambiar el soporte de almacenamiento
  • Ajustar la sensibilidad de nuestro sensor en función de la luminosidad del entorno o de la combinación de apertura y velocidad que nos conviene, tenemos la posibilidad de hacer ahora una fotografía con ISO 100 y que la siguiente, tomada sólo unos segundos después en una situación distinta (imagina que entras en un mercado cubierto tras haber fotografiado bajo el sol de mediodía), sea con ISO 1200
  • Comprobar la distribución de la luminosidad de una imagen en la pantalla trasera de nuestra cámara mediante el histograma, sólo un segundo después de hacer la fotografía
  • Conocer inmediatamente (y también después, una vez que hemos descargado la tarjeta en el disco duro) todos los datos EXIF de nuestras fotografías (velocidad de obturación, diafragma, sensibilidad ISO, modo de funcionamiento, uso de flash, longitud focal, etc.)

Todas ellas (y algunas más) suponen una oportunidad para mejorar como fotógrafos al permitirnos aprender en tiempo real y hacer más y más fotos en condiciones muy cambiantes. Pero también son características inimaginables antes de que se comercializase la primera cámara digital en 1991, bajo el nombre Logitech Dycam Model 1. Apuesto a que incluso entonces ni siquiera los más optimistas podían soñar con las prestaciones de las cámaras actuales más modestas…

En definitiva

La tecnología es fantástica, no hay duda; los últimos avances nos permiten conseguir cosas que hace sólo diez años parecían ciencia ficción. Pero afortunadamente la Fotografía es otra cosa: las imágenes no son sólo el resultado de la herramienta con la que las hacemos, y la creatividad y la visión personal siempre supondrán una diferencia mucho más significativa que los aspectos puramente técnicos.

Piensa en ello la próxima vez que creas que necesitas una herramienta más moderna para crear un arte mejor: ni Garry Winogrand, ni Helen Levitt, ni Cartier-Bresson (que en sus últimos años abandonó la Fotografía para retomar el dibujo, su otra gran pasión) por poner sólo algunos ejemplos, disponían de la mitad de las prestaciones que hoy tenemos a nuestro alcance, y sin embargo fueron capaces de crear imágenes magníficas, llenas de plasticidad, emoción y significado. Conceptos todos ellos que están muy lejos de medirse cuantitativamente o de mejorar como consecuencia de usar una herramienta más sofisticada…

Dime, ¿te habías parado a pensar alguna vez con qué medios fotografiaban algunos de los más grandes? Me encantaría conocer tus reflexiones a través de los comentarios. Y no dejes de compartir esta entrada si crees que puede resultar útil a los demás. :-)

Por cierto, tienes más reflexiones en torno a la Fotografía aquí, y si te apetece adentrarte en las imágenes que ilustran esta entrada, tienes su análisis en la correspondiente categoría del blog.

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2 Comments
  • Bruno Miani
    Abril 14, 2016

    Estimado Jota, hace poco descubrí por azar navegando en la “nube” tu fantástico blog. Muy didáctico e interesante. Ya me he inscripto para recibir las actualizaciones.
    Comencé a interesarme en la fotografía aprendiendo con una Voigtländer Bessamatic de mi padre -que aun conservo más que nada por su valor afectivo-. Actualmente uso una canon G15, una compacta que me ha dado muchas satisfacciones con una calidad de imagen más que aceptable. Privilegio su portabilidad y discreción y sirve adecuadamente para mis propósitos.
    Si bien hoy hay cámaras digitales superlativas, no me planteo participar en la “carrera de las prestaciones”: cada vez más y mejor, modelos nuevos todos los años….es francamente agotador. La industria, naturalmente motoriza esa sed de cambio permanente y pretende instalar la idea de que lo viejo es obsoleto y no sirve. Más bien cuenta el ojo del fotógrafo y su intimidad con la herramienta que utiliza. Se pueden hacer cosas muy interesantes aun con una compacta.
    Cordiales saludos, Bruno

    • Jota Barros
      Abril 14, 2016

      Hola Bruno. :) Me encanta que nos hayamos cruzado, es un placer contar con tu visita por aquí. Gracias por tomarte un instante para compartir tus impresiones.

      Como bien dices, hay una presión comercial para que (al igual que con otras herramientas) sintamos que sin lo más nuevo no podemos satisfacer nuestras expectativas, esa presión a veces se traslada al entorno también, comprender que al final lo importante es lo que tú aportas al proceso y que sólo necesitas una herramienta puede llegar a liberarnos muchísimo y a ponernos en el buen camino. :)

      De nuevo gracias, y bienbenido. Saludos!

      Jota.

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