Lightroom: 10 razones para emplearlo como programa para editar fotos

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El proceso de hacer una fotografía digital no acaba cuando pulsas el botón de disparo, la decisión sobre los mejores ajustes de tu cámara y la composición de la escena sólo son el principio, si de verdad quieres que el resultado sea completamente tuyo tienes que dedicarle un rato frente a la pantalla de tu ordenador; y para eso todo lo que necesitas es Lightroom, el programa para editar fotos de Adobe que convierte ese proceso en algo realmente sencillo.

Razones para perder el miedo a Adobe Lightroom.

Con el reciente lanzamiento de Lightroom 6 cada vez quedan menos excusas para recurrir a Photoshop como programa para procesar imágenes, y es que Lightroom va asumiendo cada vez más funciones que antes solo se podían realizar en Ps, siendo este último un programa con muchas más opciones, tantas que puede llegar a abrumar a cualquiera que sólo pretenda sacar lo mejor de sus fotografías.

Si ya tienes claras las bases del procesado digital, es hora de que pierdas el miedo a Lightroom, un programa con grandes argumentos para convertirse en un software imprescindible para ti, que te ayudará a llevar a tus imágenes donde merecen y además sin complicarte mucho la vida. Descubre por qué.

Lightroom te permite ordenar y clasificar tus imágenes

Además de ser un software para revelar digitalmente tus fotografías, Lightroom también te permite tenerlas perfectamente ordenadas y clasificadas, desde el mismo momento en que las importas a tu ordenador desde la tarjeta de memoria. De esa forma, una vez que hayas decidido cómo quieres organizar tus archivos, te resultará muy útil localizar una determinada imagen, independientemente de cuándo la hayas hecho. Puedes recurrir a palabras clave que describen el contenido de la foto, crear colecciones que las agrupen (por tema, lugar, evento o lo que prefieras), y asignarles marcas de color o estrellas de valoración; las posibilidades son casi infinitas y seguramente encontrarás un método que se adapte a tu estilo. Está claro que Lightroom está pensado para facilitarte las cosas no sólo al editar, sino también a la hora de organizar tus fotografías.

Hay un flujo lógico y paso a paso

Al contrario que en Photoshop que, quizás como consecuencia de estar pensado para hacer muchas más cosas que revelar fotografías, tiene una disposición mucho más compleja y ofrece muchas más herramientas, el módulo Revelar de Lightroom está dispuesto de forma que seguir un orden (de arriba a abajo) te permite aplicar todas las opciones necesarias para editar tus imágenes. Sólo tienes que empezar justo debajo del histograma e ir desplegando cada menú, para tocar los deslizadores que te interesan (o ignorarlos si es lo que quieres). Cuando hayas llegado a la parte inferior de la pantalla habrás completado el proceso y sólo tendrás que exportar la imagen.

Puedes mejorar (mucho) tus imágenes en muy pocos clics

La filosofía de Lightroom es simplificar el proceso al máximo, aunque tiene opciones avanzadas todo lo que necesitas para editar tus imágenes está a la vista, y se traduce en unas pocas herramientas que puedes modular con deslizadores (para decidir cuánto efecto quieres que tengan sobre el resultado). De esa manera con muy poco esfuerzo puedes crear grandes mejoras en tus fotografías, sólo tienes que ir probando mientras compruebas, en tiempo real, el efecto de lo que vas aplicando.

Tienes la posibilidad de efectuar ajustes globales y/o locales

Hay acciones en Lightroom que implican a toda la fotografía, la exposición, la temperatura de color, el contraste y la luminosidad en las sombras son sólo algunos de los ajustes que, mediante un deslizador que puedes situar donde más te convenga, cambian la apariencia global de tu imagen. Sencillísimo y suficiente para crear una gran diferencia respecto al archivo de partida. Si además te interesa aplicar cambios a zonas concretas (aumentar un poco la exposición en una cara, bajar la saturación de un fondo, aplicar un filtro graduado para oscurecer un cielo demasiado brillante, etc.) puedes seleccionar las herramientas de ajuste local; una vez que las conozcas podrás sumar cambios localizados que pueden atraer o distraer la atención de determinadas partes de la imagen, de nuevo de una manera muy sencilla.

Los cambios no son permanentes

Esta es una de las mayores ventajas de Lightroom: todo lo que hagas en el programa es reversible, los cambios no se aplican realmente hasta el momento en que exportas la imagen, aunque sí se muestran en pantalla para que puedas comprobar la evolución de la fotografía. De esta manera, si en cualquier momento te arrepientes de un ajuste, puedes eliminarlo o (y esto es todavía mejor) modificarlo aunque hayas hecho muchas otras cosas después. Eso te da una flexibilidad enorme, porque puedes experimentar con la confianza de que en cualquier paso del proceso tendrás la posibilidad de cambiar o descartar algo que hayas hecho.

Puedes volver atrás (tanto como quieras) en cualquier momento

Lightroom te muestra, en la parte izquierda de la pantalla, la Historia de la imagen como una sucesión de los pasos que has ido siguiendo. De esa manera siempre que quieras puedes volver a un estado anterior y seguir con la edición desde allí si no te gusta lo que habías hecho desde entonces. Una razón más para atreverse a tocar los ajustes sin miedo. ¿Ves? Lightroom es tremendamente flexible y siempre te da una segunda oportunidad (y una tercera, y una cuarta…).

Tus amigas las copias virtuales

Otro de los grandes argumentos de Lightroom: la posibilidad de “duplicar” (en realidad sigue habiendo una única imagen de partida) tus archivos para, partiendo de la misma fotografía tener muchas versiones distintas. ¿No estás seguro de si esa fotografía funciona mejor en blanco y negro o en color? Haz dos copias virtuales y revela una en escala de grises y la otra en color, podrás compararlas cuando hayas acabado o continuar a lo largo de una de las dos posibilidades en cuanto lo tengas claro. Y todo eso sin comprometer el archivo original; las copias virtuales son otra excusa para no dejar de probar cosas continuamente.

Comprueba el antes y después en cualquier momento (con sólo pulsar una tecla)

Estás revelando una imagen, llevas ya un buen rato y quieres compararla con el punto de partida. Fácil no, facilísimo: pulsa “Y” y comprobarás cómo era la fotografía original que se mostrará al lado del estado actual del proceso (en realidad puedes decidir si quieres que se muestre a un lado, arriba, repartiendo la pantalla entre ambos…). Esta posibilidad resulta muy útil para no perder la referencia y comprobar en qué punto del camino entre la imagen inicial y el resultado que buscas te encuentras. Conviene hacerlo a menudo, también para decidir cuándo parar… ;-)

Puedes aplicar ajustes preestablecidos

Ligtroom viene con un buen montón de ajustes de revelado predefinidos, eso significa que, con un sólo click puedes aplicar todo un set de cambios a la imagen. Además de existir un buen montón de páginas que ofrecen más preajustes que puedes descargar para emplearlos cuando quieras, tienes la posibilidad de crear los tuyos, de esa manera, si para un determinado uso (tu blog o las imágenes que insertas en tus vídeos, por ejemplo) repites una serie de pasos, puedes agruparlos bajo un “ajuste preestablecido” y solo tendrás que pulsar sobre el nombre que le asignes para que todos los valores se apliquen de una tacada. En un segundo habrás hecho el trabajo de media hora! Automatizar las cosas que haces una y otra vez siempre es buena idea, te puede ahorrar mucho tiempo. Además, aunque hayas cargado un ajuste preestablecido, si el resultado no te convence o quieres matizarlo puedes modificar los valores en cualquier momento.

Exporta tus fotografías con un clic

Una vez que has seguido el proceso hasta el final (ya sea paso a paso o mediante un ajuste preestablecido) y tu imagen se ve tal y como quieres, lo único que falta por hacer es exportarla. La exportación depende siempre de dónde y cómo va a usarse esa fotografía (no es lo mismo una imagen para visualizar en pantalla que para ser impresa). Una vez más Lightroom te ofrece algunos ajustes preestablecidos con valores concretos, pero tú mismo puedes guardar tus preferencias con un nombre, de manera que con un solo clic puedas convertir esa fotografía con todos los ajustes aplicados en un archivo listo para ser subido a tu blog, enviado a un servicio de impresión o insertado en un video, por ejemplo. ¿Por qué memorizar y aplicar uno a uno los valores de formato de imagen, resolución, tamaño, enfoque, etc. si puedes tener varias plantillas y escoger la que mejor se adapta en cada momento?

Hay muchos otros motivos para emplear Lightroom, pero esos de arriba deberían ser suficientes para convencerte y probar este software que, con muy poco entrenamiento, puede ayudarte a llevar tus imágenes al siguiente nivel. Recuerda, el resultado depende de ti, pero para llegar a él tienes que conocer y escoger las herramientas adecuadas!

En la sección Aprende Fotografía encontrarás más recursos para profundizar en este sencillo y a la vez potente programa de edición de fotos. Por cierto, si aún no has descargado completamente gratis el libro “Ve Más Allá del Modo Auto” puedes hacerlo desde aquí, en solo un par de clics. :-)

¿Usas Lightroom? ¿Cómo? ¿Por qué? Cuéntame qué opinas en comentarios. Y no dejes de compartir la entrada en tus redes, si te ha gustado. Gracias!

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