Este es el puente de Vilanova, que cruza sobre el río Arnoia a su paso por Allariz.
Desde este lugar puedes ver la iglesia de Vilanova y si te fijas lo suficiente en la colina donde antes se alzaba el Castelo de Allariz distinguirás una bandera que debería sonarte.
De esta misma semana, cazando al sol a última hora de la tarde antes de que volviese a desaparecer por quién sabe cuántos días.
Una de bien temprano.
Estoy seguro de que reconocerás esa silueta. Me refiero a la del fondo… :)
En vez de irme directo a la arena me quedé en la acera y me senté justo en el borde, a la sombra. Expuse para el cielo: de esa forma los caminantes más madrugadores se convertían en siluetas que se recortaban sobre ese fondo tan bello.
Ya sabes… si pulsas sobre ella podrás verla un poco mejor.
Te dejo una de mi última visita al mar. En aquella playa que un día descubrí casi por casualidad, a pesar de haber pasado a su lado multitud de veces.
Allí estaban una vez más esas dornas, aunque situadas de una manera completamente diferente, claro. Ya sabes que me gusta dar vueltas y probar distintas posibilidades. De entre todas las composiciones de aquella mañana me quedo con esta, en la que dos barcas parecidas y a la vez tan distintas parecen mirar con cierta nostalgia hacia el mismo lugar.
Seleccioné una apertura grande (f/4), para que el fondo no distraiga demasiado del primer plano, consciente de que incluso borroso se mantendría reconocible. La magnífica luz (que aún proyectaba sombras interesantes) me permitió seleccionar un ISO bajo y una velocidad alta que hacía innecesario emplear el trípode.
Ya te dije que volvería por allí.
Empezaba a echar de menos este lugar.
Mientras recupero el ritmo de publicación y celebro que los días han crecido lo suficiente como para pasar más tiempo con la cámara en la mano, te dejo con un retrato que le hice el año pasado a otro amigo al que también empiezo a extrañar.
Lo que me gusta de esta escena es que a pesar de no ser en absoluto una fotografía técnicamente perfecta (o quizás precisamente por eso) me atrae y me atrapa. No sabría decirte si es el color de la arena, esa silueta tan reconocible del fondo o una cierta sensación de vértigo creada por las olas que se retiran.
De lo que estoy seguro es de que estas imágenes tan sencillas y poco “exactas” tienen la capacidad de reconciliarme con la fotografía cuando equivocadamente tiendo a pensar que es una forma de arte demasiado “académica”, no lo es en absoluto. Ni falta que hace.
Pulsa sobre ella si quieres verla “de verdad”.
A veces tendemos a buscar la excelencia lejos de casa, ignorando lo que pasa a nuestro lado. Eso es lo que me sucedió con Virxilio Viéitez, el fotógrafo de Soutelo de Montes a quien descubrí recientemente y que documentó la vida de su comarca de una forma magistral, construyendo una obra de innegable calidad y a la vez de grandes dimensiones, prácticamente sin abandonar su trozo de mundo, muy cerca del mío.
Este documental de rtve “tiene la culpa”. En él “conocí” a Virxilio, le oí hablar de su fotografía, de cómo la entendía y cómo la llevaba a cabo:
Virxilio Vieitez un fotógrafo que retrató el mundo sin salir de su pueblo
Quién era Virxilio Viéitez
Virxilio nació en 1930 en una familia humilde. La marcha de su padre a Francia hizo que tuviera que ayudar en casa hasta el punto de no poder asistir a la escuela con asiduidad, algo que entonces era habitual en Galicia.
Iba para mecánico, y con esa intención se marchó a trabajar a Cataluña, donde tuvo su primer contacto con la fotografía retratando a compañeros del teleférico a los que posteriormente vendía las copias. Al salir de trabajar, ya por la noche, aprendió a revelar en un estudio y poco después comenzó a trabajar con Julio Pallí, ampliando su formación a través de un curso por correspondencia.
Tras pasar una temporada retratando y vendiendo fotografías a los turistas en la Costa Brava Virxilio vuelve a Galicia, para quedarse. Funda Fotografía Perello, usando como nombre comercial el mote de su padre (que sonaba parecido a Perelló, el apellido catalán). Poco a poco se va haciendo con la clientela de la zona al recorrer, primero con su Lambretta y después con su Seat, toda la comarca, colaborando a la vez como corresponsal de El Pueblo Gallego. Eran los tiempos en que el carnet de identidad se hizo obligatorio, lo que le generó gran cantidad de trabajo haciendo retratos frente a una sábana blanca que hacía las veces de fondo. Leer más
En ese lugar de referencia para Allariz que es O Campo da Barreira se encuentra el Monasterio de Santa Clara, fundado por Doña Violante de Aragón, esposa de Alfonso X El Sabio, y situado justo tras la iglesia de San Benito.
Frente a este edificio, que alberga el claustro barroco más grande de España, se suceden algunos de los acontecimientos más destacables del día a día de Allariz, como la escenificación final de la procesión de Xan de Arzúa, que da comienzo a las Festas do Boi. Por cierto, la tradición dice que si no quieres que llueva el día de tu boda debes hacer llegar una docena de huevos.
La foto es de esta misma tarde. Salí a aprovechar los últimos rayos de sol que tienen ese color cálido tan característico, pero una vez más no he podido resitirme a convertirla a blanco y negro antes de mostrártela. Está sacada con una apertura de f/8 dado que la profundidad de campo no parecía relevante (tal y como aprendí de Bryan Peterson). Si quieres verla con un poco más de detalle ya sabes, basta con que pulses sobre ella… ;)
En el Campo da Barreira, justo al lado del Convento de Santa Clara, se alza la Iglesia de San Benito, patrón de Allariz; una construcción de estilo barroco de proporciones muy armoniosas.
Resulta complicado hacer una fotografía sin que se vean los edificios que la rodean en su fachada sur, así que tras unas cuantas pruebas decidí aprovechar las ramas de ese arbol para “enmarcarla”.
Espero que te guste.
Steve McCurry es uno de mis fotógrafos favoritos. Sus imágenes, al igual que las de Cristina García Rodero, tienen mucha culpa de que la fotografía se me haya metido tan adentro. Y no es casualidad que ambos formen parte de Magnum, la agencia fundada en1947 por Robert Capa, Henri Cartier-Bresson, George Rodger y David “Chim” Seymour.
Porque sin duda el Sr. McCurry es un genio. Sólo así puede explicarse la emoción que emana de sus fotografías, dotadas de una belleza casi mágica. Por eso, tanto si sólo conoces su retrato de la refugiada afgana como si ya admiras su obra intentaré acercarte un poco a su vida.
Sus inicios
Steve McCurry nació en Philadelphia en 1950 y creció entre cámaras. En un principio se sintió atraído por la realización de documentales, hasta que la fotografía le atrapó por su facilidad para contar historias con pocos medios y sin la preparación y la planificación necesarias en el cine.
Comenzó a trabajar como reportero gráfico para un pequeño diario llamado The Daily Collegian. Durante un viaje por Europa descubrió que hiciese lo que hiciese para ganarse la vida, viajar tendría que formar parte de ella.
La India y Afganistán, donde todo cambió
Ahorró lo necesario para viajar a India y lo que en principio iba a ser una estancia de seis semanas se alargó hasta 2 años. El contraste con el mundo que conocía catapultó su visión y Steve aprendió a esperar.
“Si eres paciente, la gente olvida tu cámara y deja aflorar su alma.” Steve McCurry.
Su salto a las primeras páginas de los grandes diarios llegó gracias a una arriesgada aventura: al pasar desde la India a Pakistán conoció a unos refugiados afganos que le invitaron a cruzar con ellos la frontera hacia su país justo antes de la invasión soviética. Vestido y caracterizado como un Mujahideen más consiguió retratar aquella guerra y sacar los carretes cosidos a sus ropajes para no ser descubierto. Gracias a su coraje el mundo occidental tuvo conocimiento de un coflicto invisible, lo que le proporcionó reconocimiento y premios como el Robert Capa Gold Medal for Best Photographic Reporting from Abroad.
Calculo que serían las 12. Bembrive estaba de bote en bote; la gente se arremolinaba alrededor de la iglesia esperando que empezase la última misa de la mañana dedicada a San Blas, esa que precede a la procesión por las calles del pueblo.
Llegó y se buscó un sitio justo al lado del muro. Con calma colocó sus cosas: una mochila y una pequeña figura con forma de oveja. Entonces se echó la cruz al hombro y se quedó completamente inmóvil.
Enseguida se convirtió en el centro de todas las miradas. La gente se paraba a hacerle fotos, a verlo de cerca y a dejar unas monedas en la copa del suelo, él correspondía con un movimiento de cejas y una mirada agradecida.
Le hice algunas fotos.
- Enhorabuena…
- Muchas gracias.
Me di la vuelta y me fui. Al cabo de un rato volví y hablamos. Sólo fueron tres o cuatro minutos, los suficientes para saber que tiene mucho que contar.
Suerte, Santiago. Pronto recibirás esa fotografía que te prometí.
Si subes desde la Iglesia de Santa María de Vilanova y pasas de largo la plaza del Concello caminarás por Rúa do Cárcere, en lo alto está este rincón, frente a la antigua cárcel en la que ahora se ubica la Casa da Cultura.
Para seguir subiendo gira a la izquierda y coge Camiño do Castelo, hacia el lugar en el que en un tiempo se erigió el castillo de Allariz, justo donde ahora ondea una bandera y desde donde las vistas son simplemente espectaculares.














